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El calentamiento de los océanos puede hacer que «Nemo» sea más difícil de encontrar

El calor también blanquea las anémonas de mar, lo que hace que el pez payaso deje de poner huevos.

Al igual que los arrecifes de coral, las anémonas de mar —con sus llamativos e intensos rojos, verdes, rosas y amarillos— son el hogar y los escondites de docenas de especies de peces, pero la más memorable de ellas es el pez payaso, que se hizo famoso tras el estreno de Buscando a Nemo. También como los corales, el aumento de las temperaturas del mar asociado al cambio climático puede debilitar estas anémonas, haciendo que expulsen los diminutos simbiontes que las mantienen con vida y que les dan su característico color, un proceso conocido como blanqueamiento.

Y resulta que ahí es donde empiezan los problemas.

Cuando las anémonas se blanquean, esto provoca estrés sobre Nemo y los de su especie, haciendo que simplemente dejen de poner huevos, como señala una nueva investigación publicada ayer en la revista Nature Communications. Los científicos sospechan que ese patrón podría aplicarse a un número incalculable de especies de peces que se crían en corales y anémonas.

En otras palabras, el mero estrés asociado al blanqueamiento podría ser suficiente para reducir la cantidad de poblaciones de peces.

Y por supuesto, el blanqueamiento ya no ocurre solo.

Los científicos que también trabajan con crías de pez payaso han demostrado que los cambios en la química oceánica cuando los mares absorben el exceso de dióxido de carbono —un proceso conocido como acidificación del océano— pueden resultar mortales. Esto modifica los cerebros de los peces más jóvenes, afectando a los sentidos de la vista, el oído y el olfato. Todo ello provoca confusión, lo que les lleva a nadar hacia los depredadores, en vez de alejarse de ellos. El resultado final: mueren con mayor frecuencia.

Aunque hay pocos estudios a largo plazo —de haberlos— que hayan estudiado cómo funcionan en conjunto el blanqueamiento y la acidificación, los científicos dicen que es improbable que se anulen el uno al otro.

«Tanto el blanqueamiento como la acidificación son fenómenos estresantes de forma separada», explica Danielle Dixson, de la Universidad de Delaware, que ha pasado años investigando a los peces payasos y la acidificación, pero que no ha participado en el nuevo estudio sobre el blanqueamiento. «No me puedo imaginar que cuando sucedan juntos sean menos estresantes».

El papel de las hormonas

La investigación más reciente comenzó cuando una ola de calor en el océano barrió la Polinesia francesa en 2015 y 2016. Un equipo de científicos realizó un seguimiento de 30 especies diferentes de anémonas en una laguna en la isla de Moorea. El calor no solo afectó a los corales. Durante más de cuatro meses, atacó y blanqueó prácticamente la mitad de las anémonas de mar. Los científicos tomaron muestras de los peces que vivían entre estas anémonas sobrecalentadas y los compararon con peces que vivían en anémonas sanas cercanas.

La liberación de hormonas afecta a la forma que tienen los animales de sobrellevar la conmoción asociada al cambio climático, desde las aves marinas hasta las iguanas marinas. Eso también se aplica a los peces.

El equipo descubrió que las criaturas asociadas a las anémonas blanqueadas sufrían estrés crónico y mostraban altos niveles de cortisol en sangre, según la coautora del estudio Suzanne Mills, del Centro de Investigación Insular y Observatorio del Medio Ambiente en la Polinesia Francesa. Las hormonas reproductivas habían descendido tanto en machos como hembras. Las parejas de peces en anémonas blanqueadas desovaban menos y producían muchas menos crías viables.

Esto podría tener implicaciones a largo plazo que podrían propagarse a través de ecosistemas marinos enteros.

«Los efectos en cascada de la decoloración a niveles de la comunidad y los ecosistemas tendrán, y quizá hayan tenido ya, un papel importante en los impactos a las poblaciones [de peces]», señaló Mills.

El panorama completo

Mills y sus coautores descubrieron que de las 464 especies costeras de peces en la Polinesia francesa, 56 —aproximadamente un 12 por ciento— dependían de especies susceptibles al blanqueamiento para alimentarse o encontrar refugio frente a los depredadores.

«Si estas especies sufren solo una fracción del impacto que hemos visto en los peces de anémonas, entonces un fenómeno de blanqueamiento corto podría disminuir el resultado reproductor de al menos el 12 por ciento de las especies», escribieron los autores del estudio. Los impactos en todo el ecosistema «pueden ser considerables».

Dixson dice que los hallazgos de Mills son «realmente sólidos». Y aunque no sean increíblemente sorprendentes para los científicos marinos, deberían abrir los ojos al público general.

Por supuesto, esta es solo una parte de la ecuación.

«Desafortunadamente, nunca vamos a tener un mundo en el que los océanos se acidifiquen pero no se calienten», señaló Dixson. «Y todos los datos sugieren que no será algo bueno».

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El Cambio Climático en España: impacto y consecuencias

Cambio climático en España: subida del nivel del mar, sequías, desertización, olas de calor, inviernos más duros ¿Por qué se produce? ¿Es un problema real?jueves, 9 de noviembre de 2017

Desde la industrialización llevada a cabo durante el siglo XX, la temperatura de nuestro planeta ha aumentado 0,6ºC y el nivel del mar ha subido de 10 a 12 centímetros. El mayor riesgo de incendios, la falta de agua potable, las inundaciones, las sequías y la pérdida de cosechas estarán sobre la mesa en un futuro cada vez más cercano.

En España, según la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) los valores de precipitaciones han sido alarmantes en 2016-2017. Los niveles de lluvia del año hidrológico han descendido un 15 por ciento (de 648 milímetros de media a 551 milímetros). Si a ello sumamos que agosto de 2017 ha sido el sexto más cálido de todo el siglo XXI da lugar a una conclusión nada halagüeña: sequía. Las cuencas hidrográficas del noroeste peninsular se encuentran en valores alarmantes nunca antes vistos (menos del 40 por ciento de su capacidad) y aquellas que suelen sufrir un estrés hídrico acusado como la cuenca del Júcar o la del río Segura rondan el 10 por ciento de su capacidad.

¿Estamos hablando de una consecuencia directa del cambio climático en España? ¿Sabemos a lo que nos enfrentamos? Descubrimos el impacto y consecuencias del cambio climático en España.

Subida del nivel del mar y desertificación

Este mismo año, el doctor Sybren Drijfhout y su equipo encabezado por Dewi Le Bars de la Universidad de Southampton (Reino Unido) han publicado un artículo en Environmental Research Letters donde afirman que la posibilidad de que el nivel global del mar suba tres metros de aquí al año 2100 es real. La imagen de un oso polar a la deriva sobre un bloque de hielo desprendido de la Antártida es impactante pero se antoja lejana. Sin embargo, si ese hielo que se está derritiendo forma parte de los tres metros que el mar puede comerle a la tierra, la imagen se vuelve más real y cercana. Si el nivel del mar subiese tres metros, una gran parte de Barcelona, Málaga, A Coruña o Santander se verían inundadas, Doñana se perdería, al igual que la mayoría de las Rías Baixas, y el delta del Ebro desaparecería.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, el 74 por ciento del suelo español está en proceso de desertización y se prevé que un 20 por ciento de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de 50 años. Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y prácticamente todo el Levante ya presentan una gran proporción de suelo con susceptibilidad de degradarse. Esto afectará negativamente a las actividades agropecuarias y los ecosistemas acabarán visiblemente afectados. Greenpeace ha lanzado la alerta sobre la desertificación del territorio español.

La pérdida de suelo fértil es irreversible y está aumentando la vulnerabilidad de todas las especies españolas incluida la humana. Pero la desertificación tiene consecuencias más allá de la pérdida de la fertilidad del suelo. El éxodo hacia las grandes ciudades debido a la crisis de la agricultura tradicional, motivará que los recursos naturales de las zonas colindantes con estas urbes se verán sobreexplotados, incluyendo los recursos hídricos subterráneos, y se elevarán los niveles de contaminación de estas áreas motivando que el cambio climático siga retroalimentándose.

Noticia relacionada: Es oficial: 2016 fue el año más caluroso registrado en los últimos 137 añosUna bandada de flamencos vuela sobre un río y unas marismas en el sur de España. Me contaron que en época de sequía, cuando se alimentan, los flamencos se quedan atrapados en el denso lodo de las marismas. Durante esa temporada, ha sido necesaria la ayuda de voluntarios para ayudar a los flamencos a liberarse del lodo y poder volar de nuevo.

Alteración de ecosistemas y tropicalización de las especies

Durante el VI Congreso Internacional sobre Cambio Climático y Pesca organizado en Vigo por la FAO y Conxemar a principios de octubre de este año, la mayoría de los expertos afirmaron que el aumento de temperatura del agua, la acidificación del océano y el cambio que están experimentando las corrientes marinas están modificando la distribución de las especies. Tanto el Cantábrico como el Atlántico ven como sus peces cada vez se encuentran más al norte. Esta «tropicalización de las especies» afectará al 60 por ciento de la pesca y acuicultura.

El cambio climático ha motivado que los ecosistemas acuáticos continentales pasen de ser permanentes a estacionales. Lagos, arroyos de montaña o humedales costeros ven como su biodiversidad empieza a fluctuar en función de la estación del año. En los ecosistemas acuáticos marinos se ha cuantificado el impacto del aumento de la temperatura y de CO2 que desencadenan alteraciones en el régimen de vientos, afloramientos o evaporación del agua con resultados preocupantes.

Sigue leyendo: El cambio climático podría reducir el tamaño de los peces de todo el planeta

Especies invasoras en España

Lejos de ser el único problema, también se viene observando desde hace tiempo como las especies invasoras están destruyendo la biodiversidad de nuestro país debido a las nuevas condiciones climatológicas. Un ejemplo es el mejillón cebra, procedente de los mares Negro y Caspio que ha colonizado el Ebro y las cuencas del Júcar, el Segura y el Guadalquivir. Este bivalvo modifica las características físico-químicas del agua, afectando a la flora y fauna endémicas.

Como consecuencia de las subidas de la temperatura, la Organización de Estados Iberoamericanos (EOI) ha alertado de nuevas amenazas. El mosquito tigre, proveniente del sudeste de Asia, ha empezado a colonizar gran parte de Cataluña y la Comunidad Valenciana y la proliferación de grandes bancos de medusas en las costas españolas en verano se debe principalmente al descenso de las precipitaciones.

La acacia falsa (Robinia pseudoacacia L.) fue la primera especie arbórea que se trajo de América del Norte a Europa. Sin embargo, la FAO advierte que a pesar de lo ventajoso que es este cultivo para la silvicultura o incluso para el medioambiente como fijador del nitrógeno de la atmósfera, el descenso del número de heladas o el descenso de sus enemigos bióticos han llevado a esta especie a la lista de especies invasoras.

Es fácil prever que si la temperatura sigue subiendo, el gasto eléctrico también lo hará. De hecho, la doctora Leonie Wenz del Instituto de investigación de efectos climáticos de Potsdam ha calculado que la subida de temperatura en el año 2100 implicará un incremento del gasto energético del 6% en nuestro país.Mosquito tigre asiáticoFOTOGRAFÍA DE CDC/PHIL, CORBIS

Primeras medidas contra el cambio climático en España

Por suerte todos estos datos no son definitivos. Aún hay opciones. En 2015 un total de 193 países firmaron el Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En él se fijaron como puntos clave la reducción de los gases de efecto invernadero y la mitigación y adaptación a los efectos del calentamiento global: edificios inteligentes capaces de soportar las olas de calor, promoción de energías renovables…

Aunque pocas son las medidas adoptadas,  se han reducido las emisiones para cumplir el Protocolo de Kioto. De hecho, RENFE ha anunciado que desde 1992 hasta este año ha reducido un 56% las emisiones de CO2 siendo un ejemplo para la UE. Por su parte, las políticas agrarias en España están priorizando la rotación de cultivos para la optimización de fertilizantes o facilitar el empleo de leguminosas que ayudan a fijar el nitrógeno en el suelo evitando que vaya a la atmósfera. Además las campañas de reciclaje, el compostaje y biometanización cada vez tienen más cabida en los presupuestos del Estado.

Los efectos del cambio climático en España ya están empezando a notarse: desertización, alteración de los ecosistemas, proliferación de especies invasoras… El Estado y los Gobiernos autonómicos realizan esfuerzos para paliar su impacto y consecuencias, pero ¿son suficientes para frenar las consecuencias del cambio climático?